Una cocina blanca, abierta al salón y con dos alturas de encimera. Una península divide la distribución del espacio, de 7,5 metros cuadrados, dibujando un diseño peculiar y muy interesante. Por un lado tenemos la zona de columnas, con la torre horno-micro y un mueble despensero con gavetas interiores. Las gavetas resultan muy cómodas para almacenaje: aguantan mucho peso, se deslizan con facilidad y permite la total accesibilidad del mueble.

Al otro lado nos encontramos con la zona de cocción, con una bonita campana de diseño, una placa de 60 centímetros, un cajón cubertero y dos gavetas de 90 centímetros. En la zona de aguas hemos incorporado un lavavajillas de 45 centímetros, ideal para una cocina pequeña, un mueble extraíble para la gestión de los residuos y un fregadero Schock en amarillo. 

El color del fregadero es atrevido, pero resulta un acierto. Aporta a la cocina personalidad y diseño. Un aspecto juvenil que, combinado con las lámparas del mismo color y las baldas vistas, refuerzan este estilo. 

Las diferentes alturas de encimera integra dentro del diseño las juntas. Una manera de disimular el cambio de modelo. Nos encontramos con el modelo Lira y el modelo Marengo, de Silestone. 

Es cuarzo compacto, resistente a la humedad, arañazos y golpes. Un material muy acertado, pues la relación calidad-precio es óptima. Tenemos que tener cuidado al apoyar la sartén o el cazo recién sacados del fuego. 

Con esto nos despedimos, cocineros. Esperamos que os haya gustado la cocina tanto como a nosotros. La semana que viene nos veremos en otro proyecto real. Y ya sabéis, ¡nos podéis seguir en nuestras redes sociales!

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